14 de diciembre de 2025

La cocina catalana tradición y la vanguardia

Catalunya vuelve a mirar hacia sus fogones con orgullo. En el Fòrum Gastronòmic que se realizó en Barcelona, la cocina catalana ha demostrado que tradición y vanguardia no son opuestos, sino dos fuerzas que se alimentan mutuamente.

La cocina catalana atraviesa uno de los momentos más emocionantes de su historia reciente. Lo hemos constatado en el Fòrum Gastronòmic de Barcelona, donde su carácter resistente, arraigado y en constante evolución ha vuelto a ocupar el centro del debate gastronómico. Con más de 700 años de historia escrita, la gastronomía catalana demuestra una vez más su capacidad para adaptarse y reinventarse sin perder sus raíces.

“El territorio nos hace singulares y debemos valorarlo”, afirmaba el periodista Óscar Gómez, destacando la fortaleza de una cocina “difícil de matar”, que ha sabido mantenerse viva a lo largo del tiempo.

Se presenta la Guía Augusta: una reivindicación de lo auténtico.

La segunda jornada del Fòrum estuvo marcada por la presentación de la Guía Augusta, una publicación sin estrellas ni soles que reconoce el mérito de los restaurantes únicamente por la cocina que ofrecen. La iniciativa, impulsada por el cocinero y comunicador Pep Nogué, nace de la demanda de su audiencia, amigos y conocidos, que le preguntaban por qué los restaurantes que mencionaba en su programa de radio no aparecían en ninguna guía.

Junto al periodista Óscar Gómez y Pep Palau, director del Fòrum Gastronòmic, Nogué ha presentado una primera edición que recopila 270 restaurantes de todo el territorio catalán, divididos en tres categorías: Nueva Cocina Catalana, Cocina Tradicional Catalana y Cocina Tradicional Popular Catalana. Elaborada con rigor y entusiasmo por un equipo de 35 informadores y 7 visitantes anónimos que pagaron su cuenta y elaboraron un informe detallado de cada visita, la guía ofrece una mirada honesta sobre el panorama culinario catalán actual. “Hay que ser valiente para hacer cocina catalana. Hemos empezado. No queremos ni sumar ni restar, solo mostrar lo que hay”, afirmó Nogué durante la presentación.

Los Premios Vía Augusta nacen con el objetivo de poner en valor, proteger e impulsar la cocina del territorio. En su primera edición, el galardón Fermí Puig a la Nueva Cocina Catalana fue para Alkostat, mientras que el Premio Santi Santamaria a la Cocina Tradicional recayó en Can Pairot. Can Selvatà recibió el Premio Pere Tapias por su aportación a la Cocina Popular Catalana, y el histórico Motel Empordà fue distinguido con el Premio Paco Solé Parellada por mantener vivo un plato en peligro de extinción. El Premio Llorenç Torrado, dedicado a la estacionalidad del producto, fue para Els Casals, y el Premio Pere Bahí a la mejor Cocina del Mar se compartió entre Els Pescadors de Llançà y Restaurant Barquet. En la categoría de Cocina de Interior, el Premio Manuel Vázquez Montalbán reconoció a Sisè y Fonda Farré, mientras que La Cort del Mos recibió el Premio Georgina Regàs a la mejor Cocina Dulce. Finalmente, Fonda Xesc se alzó con el Premio Juli Soler a la mejor carta de vinos, y el galardón Honorífico Isidra Maranges a la Cocina Catalana fue otorgado a Josep Lladonosa, figura esencial en la divulgación del recetario tradicional catalán.

El equilibrio entre la tradición y la modernidad marca el pulso de la nueva cocina catalana, un movimiento que —como señala Pep Palau— ha crecido silenciosamente hasta consolidar una identidad propia. Cocineros como Arnau Muñío (Direkte), Víctor Torres (Quirat) o Toni Romero (Suculent) reinterpretan recetas clásicas con técnica y sensibilidad contemporáneas, sin perder la conexión con el territorio.

El concepto “mar i muntanya”, uno de los grandes símbolos de identidad culinaria de Catalunya, sigue siendo el hilo conductor de muchas propuestas. Desde un fricandó de vieiras hasta un tartar de gambas con piel de pollo, la creatividad se pone al servicio del sabor, el producto y la memoria.

La proximidad y la estacionalidad se han convertido en pilares de esta nueva generación de cocineros, que también exploran con pasión el mundo de los fermentos, una práctica ancestral que conecta tradición y modernidad. “Se trata de hacer una cocina con raíces catalanas, pero no una repetición literal de la tradición”, apuntaba Muñío durante su participación en el Fòrum.

Cocinar también es educar. Más allá de los fogones, el certamen ha servido como espacio de reflexión sobre los hábitos alimentarios y el papel de la educación culinaria. Toni Massanès, director de la Fundación Alícia, advirtió que “el problema actual de la cocina catalana es que se está dejando de cocinar en casa y de consumir producto del territorio”.

Durante una mesa redonda moderada por el periodista y escritor Marc Casanovas, expertos del sector debatieron sobre cómo hacer más atractiva la cocina catalana para las nuevas generaciones. “No hay nada más sexy que un pan con tomate”, afirmaba Vinyet Capdet, profesora del CETT. La cocinera Susana Aragón subrayó el valor emocional de cocinar en familia, mientras que Jenny Mieres, formada también en el CETT y proclamada mejor estudiante de cocina en los Premios Lladonosa en mayo de 2025, recordó que la escuela es muy importante , y más en su caso, que llegó de Venezuela hace siete años, pero que la educación gastronómica “empieza en casa”. Por su parte, el chef Sergi de Meià explicó que su hijo, de ocho años, y los niños de su generación han crecido viendo la cocina de fuera (el sushi o el ramen, por ejemplo), que es lo que se les ha hecho “sexy”.

Uno de los clásicos del Fòrum es el momento de Plat Favorit dels Catalans. En esta ocasión, se hicieron públicos los cuatro finalistas: suquet de pescado, canelones, caracoles a la llauna y botifarra amb seques. El ganador se decidirá el próximo lunes 10 de noviembre y se anunciará ese mismo día en la gala final, que tendrá lugar en l’Antiga Fàbrica d’Estrella Damm a las 18:30h. El público puede votar hasta el último día su plato favorito en la web.

El cierre del Fòrum estuvo a cargo de Joan Roca, del Celler de Can Roca, quien presentó su proyecto, Restaurant Fontané, una propuesta profundamente arraigada en la cocina tradicional catalana. Durante su ponencia, Roca elaboró platos inspirados en las recetas de su madre y sus abuelos, actualizados con una mirada contemporánea. El chef definió la nueva cocina catalana como “la continuidad viva de una tradición, reinterpretada con una mirada contemporánea, conciencia ética y espíritu creativo”.

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